jueves, 14 de febrero de 2013

Rápido y sutil: vengado


La calle estaba a oscuras y la ciudad dormía. El frío helaba sus articulaciones de manera que sus movimientos eran lentos y torpes. Sin embargo, sería capaz de calentarse rápidamente una vez entrase en acción. Si no lo hacía, tendría un problema.
Sus pasos resonaban en el silencio, mientras recorría la calle hacia el coche, donde un hombre esperaba, nervioso. Habían quedado allí para hablar, pero eso no era lo que iban a hacer, precisamente. El hombre que estaba allí dentro le había hundido en la miseria, había acabado con su vida; ahora, era su vida la que debía acabar.
La puerta del copiloto emitió un chirrido cuando fue abierta, y se sentó en el asiento del copiloto. Aquel hombre le dijo algo, pero él estaba en un trance psicológico, pensando en aquello que tantas veces había repasado, pero que en aquel momento, había parecido dejar su mente. Debía actuar, pero se había quedado en blanco.
Vio de soslayo como aquel hombre llevaba su mano a su chaqueta, y entonces, sí actuó. Rápidamente sacó su cuchillo y lo hundió en su compañero. Poco después, había muerto. Había sido capaz de actuar de manera rápita y sutil. "No puedo dejar esto así", pensó el asesino. "Debo limpiar antes de que alguien lo vea."
Lo primero que hizo fue sacar el cadáver del coche. Una vez fuera, le quitó la cartera, el móvil y todo lo que llevaba encima; así parecería un atraco llevado a cabo por un drogadicto, necesitado de dinero para su vil sustancia. 
Después, le alejó del coche, de manera que pareciese que el asesino le había pillado mientras andaba hacia él. Su tercera acción fue limpiar el coche de arriba a abajo, la sangre, la puerta por la que había entrado...Una vez todo estaba limpio, rayó el lateral con algo que parecía una letra indescifrable, como si aquella persona que le había matado hubiese estado colocado en el momento del crimen.
Una vez todo estaba listo, se fue, asegurándose de que no dejaba nada que pudiese incriminarle. Había comenzado su venganza.

martes, 5 de febrero de 2013

Voces en el Alma (parte 1)

Antaño, aquella habitación había estado llena de vida y de color, pero ahora no era más que oscuridad. Dentro de ella, un joven estaba de pie, mirando en derredor sin ver nada. Había tocado las paredes con las manos y había comenzado a andar junto a ella, pero cuando se dio cuenta de que no hacía más que girar en las esquinas, dejó de hacer tan inútil esfuerzo. Se sentó junto a la pared de aquella habitación en la que no había nada más que su persona, y ni siquiera sabía quién era ni cómo había llegado allí.
Notó como algo caía, poco a poco, por su mejilla, sin saber qué era: nunca antes había llorado. O quizá sí, pero no recordaba nada anterior a aquel espantoso lugar.
Apoyó la cabeza en la pared, e intentó dormir. Sin embargo, cuando apunto estaba de caer en un profundo sueño, escuchó una voz. << Inténtalo>>, decía. <<No lo has intentado con todas tus fuerzas>>.
-Pero si no puedo-respondió el joven.-No hay puerta ni ventana por donde salir de aquí.
<<Efectivamente, no la hay>>, respondió la extraña y cálida voz.<<Pero no necesitas más que tu fe y mi compañía, y Yo, aunque no te responda, siempre estaré a tu lado.>> Tras decir esto, aquel ser desconocido se alejó.
Había dicho que usase su fe. Tal vez si...
Se puso en pie de un salto, con su batería recargada de una fuente de energía llamada esperanza, y se colocó mirando hacia una pared que no veía, e imaginó. Imaginó una puerta de madera, en cuyo marco dorado se distinguían aves volando y peces nadando. Se imaginó también lo que habría detrás, un campo verde, lleno de flores bonitas y dulces... pero no ocurrió nada. Aquella voz le había mentido.
Rendido, se volvió a sentar y a apoyar la cabeza sobre la pared. Otra lágrima recorrió su mejilla, sin nunca saber que era una lágrima. Estaría encerrado hasta la eternidad en aquel espantoso lugar.